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August, 2006 El ETERNAUTAEn 1969 el semanario de actualidad “Gente” decide incluir en sus páginas EL ETERNAUTA, clásico de la historieta Argentina creado por Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, de gran popularidad en la década anterior. Oesterheld rescribe el guión y el dibujo queda esta vez a cargo de Alberto Breccia. El 29 de mayo de 1969 comenzó a publicarse la segunda versión, a tres páginas por semana, con la idea de que se extendiera por aproximadamente un año. Oesterheld revisó la historia, haciéndola más violenta y acercándola a la ideología de izquierda, explicitando el conflicto de América Latina con las potencias económicas. En esta versión la invasión ya no es global, sino que las grandes potencias negocian con los invasores la entrega de Sudamérica para salvarse. Argentina estaba gobernada por una dictadura militar, y el guión entraba en conflicto con la tendencia conservadora del semanario. Pero la excusa fue Breccia, la experimentación formal de los dibujos no conformaba a la editorial, que esperaba algo más comercial, según una particular interpretación del gusto de los lectores; algunas cartas de los lectores (supuestamente ) apoyaban el argumento. Ante la negativa de Breccia a modificar su gráfica, “Gente” decide levantar la historieta, pero Oesterheld ofrece abreviar el guión para no dejar la historia abortada. En pocos números más concluye EL ETERNAUTA, quedando esta segunda versión en un breve resumen de lo que fuera la primera. BRECCIA Y LA CANCELACIÓN: “Me llamaron y me dijeron que cambiara el dibujo, que lo hiciera más claro, más comercial. Les contesté que yo dibujaba así y que si a ellos no les gustaba, podían levantar EL ETERNAUTA. Después de todo el editor puede hacer eso, si quiere. Sé que también hablaron con Oesterheld, y a él le pareció mal que la obra quedara trunca. Por eso se ofreció a abreviarla, a meter en dos o tres capítulos más de la mitad de la historia. Así se hizo, mientras seguían publicando cartas en contra de lo que yo estaba haciendo. En el número en que salió el último capitulo, Carlos Fontanarrosa, el director de la revista, hasta se disculpó por haberle dado semejante plato indigesto a sus lectores.” Esta versión fue un éxito en España e Italia a comienzos de los ’70, abriéndole la puerta a la de Solano Lopéz. Cuenta Alberto Breccia: “ En Italia tuvo un enorme éxito y me abrió las puertas de Europa. Fue la primera historieta Latinoamericana que se publico en Linus. La consideraron una obra maestra.” El comic y Cortazar…Y por eso espero que, a esta altura de lo que digo, nadie sonreirá irónicamente si hago referencias a posibilidades tales como las tiras cómicas, así denominadas por la mala traducción del inglés y que sería mejor llamar RELATOS GRÁFICOS. Sabemos que los dibujos humorísticos de contenido satírico ESO QUE LOS ANGLOSAJONES LLAMAN CAR-TTOONS han probado desde hace siglos su eficacia política incluso en países donde la censura se ensaña contra todo lo que considera serio, pero se ve obligada a dejar pasar lo meramente cómico, tras de lo cual alienta una seriedad que el pueblo descifra y asimila infaliblemente. Por desgracia, es evidente que este arte tan importante no nos ha sido dado a los escritores, incapaces en la mayoría de los casos de imaginar un tema de ese tipo y mucho menos de dibujarlo. La tira cómica, en cambio, supone casi siempre la colaboración de un dibujante y un escritor; es como un cine inmóvil, un relato en el que participan la imagen y la escritura, el guión con todo su contenido intelectual y los personajes representados por una pluma capaz de darles vida conectarlos con la sensibilidad del LECTOR/ESPECTADOR. Este género tiene magníficos exponentes en casi todos los países latinoamericanos, pero el trabajo individual de talentos, como el de RÍUS, en México; QUINO, en Argentina, y tantos otros sin duda bien conocidos por ustedes, abre la posibilidad de multiplicar sus efectos si los escritores forman equipo con los dibujantes y llevan las tiras cómicas a dimensiones que no tienen por que ser inferiores a los de la literatura narrativa. Hace años yo robé una tira cómica mexicana que me incluía con gran desenvoltura como uno de los personajes de las aventuras de FANTOMAS, una especie de Superman idolatrado por millares de lectores populares, y con ayuda de mis amigos publiqué un falso equivalente, cuyo verdadero fin era denunciar a las transnacionales y poner en descubierto las más sucias tareas de la CIA en América Latina. La edición se agotó en seguida gracias a FANTOMAS, por supuesto, que una vez más se metió por la ventana y no por la puerta de sus lectores…
Julio Cortazar escritor |
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